Mensaje

Biblia · Eclesiastés 5

Versión: Reina-Valera 1909 · dominio público. Libro: Eclesiastés. Capítulo: 5.

11 CUANDO fueres á la casa de Dios, guarda tu pie; y acércate más para oir que para dar el sacrificio de los necios: porque no saben que hacen mal.

22 No te des priesa con tu boca, ni tu corazón se apresure á proferir palabra delante de Dios; porque Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra: por tanto, sean pocas tus palabras.

33 Porque de la mucha ocupación viene el sueño, y de la multitud de las palabras la voz del necio.

44 Cuando á Dios hicieres promesa, no tardes en pagarla; porque no se agrada de los insensatos. Paga lo que prometieres.

55 Mejor es que no prometas, que no que prometas y no pagues.

66 No sueltes tu boca para hacer pecar á tu carne; ni digas delante del ángel, que fué ignorancia. ¿Por qué harás que Dios se aire á causa de tu voz, y que destruya la obra de tus manos?

77 Donde los sueños son en multitud, también lo son las vanidades y muchas las palabras; mas tú teme á Dios.

88 Si violencias de pobres, y extorsión de derecho y de justicia vieres en la provincia, no te maravilles de esta licencia; porque alto está mirando sobre alto, y uno más alto está sobre ellos.

99 Además el provecho de la tierra es para todos: el rey mismo está sujeto á los campos.

1010 El que ama el dinero, no se hartará de dinero; y el que ama el mucho tener, no sacará fruto. También esto es vanidad.

1111 Cuando los bienes se aumentan, también se aumentan sus comedores. ¿Qué bien, pues, tendrá su dueño, sino verlos con sus ojos?

1212 Dulce es el sueño del trabajador, ora coma mucho ó poco; mas al rico no le deja dormir la hartura.

1313 Hay una trabajosa enfermedad que he visto debajo del sol: las riquezas guardadas de sus dueños para su mal;

1414 Las cuales se pierden en malas ocupaciones, y á los hijos que engendraron nada les queda en la mano.

1515 Como salió del vientre de su madre, desnudo, así se vuelve, tornando como vino; y nada tuvo de su trabajo para llevar en su mano.

1616 Este también es un gran mal, que como vino, así haya de volver. ¿Y de qué le aprovechó trabajar al viento?

1717 Demás de esto, todos los días de su vida comerá en tinieblas, con mucho enojo y dolor y miseria.

1818 He aquí pues el bien que yo he visto: Que lo bueno es comer y beber, y gozar uno del bien de todo su trabajo con que se fatiga debajo del sol, todos los días de su vida que Dios le ha dado; porque esta es su parte.

1919 Asimismo, á todo hombre á quien Dios dió riquezas y hacienda, y le dió también facultad para que coma de ellas, y tome su parte, y goce su trabajo; esto es don de Dios.

2020 Porque no se acordará mucho de los días de su vida; pues Dios le responderá con alegría de su corazón.

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